Relato corto Inspirado en el Cuadro noche estrellada de Van Gogh

Relato corto Inspirado en el Cuadro noche estrellada de Van Gogh

  Nuria Blanes

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Los cuadros nos alegran la vida, por su belleza , por su técnica y por lo que nos inspiran al verlos.

Esperamos que disfrutéis de este relato corto inspirado en este cuadro famoso de Van Gogh

La noche esconde infinidad de secretos. Entre las sombras pueden ocultarse seres inimaginables capaces de hacer cosas que nosotros, los humanos, no somos capaces de hacer. Y es que cuando el manto de estrellas cae y lo inunda todo con su presencia, con su poder, cualquier cosa es posible. 

El ser humano tiende a caer en el egocentrismo y a pensar que no hay especie más importante que la suya, que pueda hacer tantas cosas o que sea tan especial como la suya propia. Pero muchos estarían en desacuerdo con esa idea y es que, por mucho que lo deseemos, no tenemos en nuestros cuerpos ni una única fibra que contenga la magia del universo. 

Había una vez una niña, que no sabía lo que era, pero que sin duda alguna no era humana. Apareció una buena noche de verano, de esas en las que hay una brisa agradable que entra por las ventanas refrescando las estancias calientes, después de estar todo el día expuestas a los rayos del sol. La niña ya andaba y hablaba, pero sin embargo no era capaz de recordar cómo había llegado a acabar en una antigua calle de París. No sabía de dónde venía ni hacía dónde iba, por lo que se puso a jugar con las sombras que la rodeaban. Era capaz de manipular todo lo que estuviera a su alcance, cambiaba texturas, colores, objetos. Era capaz hasta de cambiar las estrellas.

A la mañana siguiente, una pareja de ancianos la encontró acurrucada en el portal de su humilde morada, cubierta de pies a cabeza con lo que parecía pintura. Tenía azules oscuros, claros, amarillo, negro y cualquier otro color imaginable cubriéndole todo el cuerpo y los ropajes. Sin embargo, no era pintura, pues cuando la zarandearon para despertarla, allí donde sus manos tuvieron contacto, se evaporó con una nube de polvo, como si jamás hubiera existido. 

La pareja se apiadó de ella y la acogió, pues era una niña de tan solo seis años, o al menos eso era lo que aparentaba. Le dieron un hogar, ropa y una educación, pero no importaba lo que hicieran, que la pequeña niña desaparecía todas las noches y no volvía hasta la mañana cubierta de aquella cosa que parecía pintura pero no lo era. Ninguno de los ancianos supo nunca qué hacía por las noches, dónde iba cuando salía descalza de su confortable cama y aparecía de nuevo en ella sin ningún otro signo de haberse marchado que las manchas que cubrían su cuerpo. Pero siguió haciéndolo durante todos los días de su vida, hasta que la misma llegó a su fin y pudo volver a su verdadero hogar, a las estrellas. 

Nadie supo nunca qué era aquella niña que creció rodeada de humanos. Quizás fuera una bruja, un hada, una diosa o incluso una estrella, pero lo que jamás estuvo en duda fue que era especial y que se fundía con las sombras cada noche hasta que ambas se convirtieron en una.

Etiquetas:cuadros famosos

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