Pocas cosas dan tanta calma como el mar

Pocas cosas dan tanta calma como el mar

  Nuria Blanes

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  tipos de cuadros

Pocas cosas dan tanta calma como el mar. La playa, sea la que sea, sin importar el lugar o la claridad de sus aguas, tiene el poder de sumir tu cuerpo y tu alma en la más profunda paz. Quizás sea por el constante vaivén de las aguas, el calor de la arena, o el hecho de que parezca que cuando estás allí tienes un pequeño trozo de paraíso entre tus manos, pero el cuerpo se relaja, la mente se despeja, la presión sanguínea desciende y pasas a convertirte en parte de la fantasía. 

Los océanos ocultan infinidad de misterios, el ochenta por cien de las aguas todavía no han sido exploradas y en ellas habitan especies que nuestra imaginación no sería capaz de crear. Por ello no es de extrañar que haya tantas leyendas ambientadas en las grandes maravillas de los océanos, porque nada nos dice que no puedan ser reales, que los mitos y leyendas no sean en realidad relatos veraces de vivencias pasadas.

Esta bonita marina, te transporta a ese lugar, a la burbuja de cristal que se crea cuando el sol comienza a descender, cuando los cielos se tiñen de tonos amarillos y rojizos, las multitudes marchan de nuevo a sus casas y todo se queda en silencio. La arena se enfría y tan solo con el sonido de las olas puedes dejarte llevar.

Todos los amantes del océano, de la playa, la tabla de surf y la vida marina, necesitan un cuadro atardecer playa con palmera como este colgado en una pared de su hogar, para poder llevarse ese pequeño paraíso a lo terrenal, de alguna forma, para poder tenerlo siempre cerca aún estando lejos.

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